Cajas contra la distracción: la escuela 340 ordena el celular sin prohibirlo

Una experiencia local que combina cajas numeradas, diálogo y talleres para recuperar la atención en el aula.

01.03.2026 | 20:41
Locales / Por Roberto Olivera / Fuente: Aire de Santa Fe

La directora de la escuela 340 República del Perú, Mariela Catena, recuerda que la pandemia cambió el aula: el celular dejó de ser solo una herramienta de emergencia y se convirtió en fuente diaria de distracción. Ante llamadas de atención que no cambiaban conductas, la escuela pasó de la sanción a la organización: cajas con 21 compartimentos numerados, una por estudiante, que se colocan y retiran en cada hora de clase.

La experiencia piloto arrancó en primero y segundo año y, tras comprobar resultados positivos y aceptar resistencias iniciales, se extendió a las 41 divisiones de la escuela. El procedimiento es simple —apagar o silenciar el equipo, colocarlo con la pantalla hacia la pared— pero requirió acuerdos, delegados que retiran las cajas y mucho diálogo con alumnos y familias.

Catena subraya que la intención no es vetar la tecnología sino enseñar su uso responsable: cuando un docente lo requiere con fines pedagógicos el teléfono se utiliza y luego vuelve a su casillero. Aun así, la dependencia quedó evidenciada: encuestas internas detectaron alumnos que pasan hasta 18 horas diarias frente a la pantalla y la ansiedad por separarse del dispositivo.

La medida se complementa con talleres para docentes, padres y estudiantes, cine‑debates y charlas sobre algoritmos, autoestima y delitos digitales; este año el proyecto profundizará en consentimiento y riesgos de viralización de imágenes. La escuela busca integrar la dimensión educativa y de salud mental en la respuesta al “chupete digital”.

Los resultados, dice la directora, son paulatinos: bajó la distracción en clase, aunque la atención adolescente sigue siendo limitada. Por eso el sistema de cajas va acompañado de cambios en la dinámica pedagógica y de un trabajo colectivo de facilitadores, preceptores y docentes para convertir el aula en un espacio de concentración y vínculo cara a cara.

En un momento en que la provincia debate protocolos y posibles prohibiciones, la experiencia de la EESO 340 muestra que soluciones prácticas y construidas desde la escuela pueden ordenar el uso del celular sin quitarlo del bolsillo del alumno.

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